Al-Qaeda – Periodismo ULL https://periodismo01.ull.es Diario digital de la Universidad de La Laguna Fri, 11 Mar 2022 14:41:21 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.6.1 https://periodismo01.ull.es/wp-content/uploads/2016/04/cropped-PULL_Redondo-1-32x32.png Al-Qaeda – Periodismo ULL https://periodismo01.ull.es 32 32 El 11M desde diferentes puntos de vista https://periodismo01.ull.es/el-11m-desde-diferentes-puntos-de-vista/ Fri, 11 Mar 2022 07:00:02 +0000 https://periodismo.ull.es/?p=192116 La gente se agolpaba en las vías del andén. Esa mañana el metro rebosaba de energía y humanidad y nada parecía presagiar lo que iba a ocurrir. A las 8.00, la primera bomba hizo su aparición, y a ese estruendo le siguieron otras doce. Cientos de personas corrían hacia cualquier lugar para ponerse a salvo sin importar nada más. No era cobardía, era supervivencia. El 11 de marzo de 2014 se perpetró el mayor atentado terrorista que Europa había visto en su historia. La central de Atocha se convirtió en la tumba de padres, madres, hermanos, maridos y abuelos, 192 personas fallecidas que, en un instante, dejaron una huella imborrable.

El documental, de una hora y media de duración, nos sumerge en los relatos de los familiares de las víctimas, de periodistas, académicos o los propios servicios de emergencia que acudieron al lugar del siniestro. Basado en el libro 11M. La venganza de Al-Qaeda de Fernando Reinares, experto en terrorismo, podemos descubrir las motivaciones que llevaron a los implicados a realizar los atentados y quién fue Amer Azizi, su autor intelectual.

La cinta está dirigida por José Gómez, director de documentales español. Dentro de su filmografía podemos encontrar una carrera de mas de veinticinco años de experiencia en películas que recorren conflictos, terrorismo o problemas sociales de medio mundo, realizándolas tanto para plataformas digitales como televisión. La producción cuenta también con Kevin Macdonald, aclamado productor y  ganador de un Oscar y un BAFTA.

Restos de cómo quedaron los vagones de los trenes tras la explosión de las bombas. Foto: PULL

La historia que relata, cuya complejidad es enorme, nos da una visión muy cuidada de todo lo que pasó aquel fatídico día. Los testimonios que se recogen muestran una parte humana que se puede llegar a desconocer muchas veces y evita acercarse a toda opinión política, centrándose en lo mas importante: las víctimas.

La grabación, que tiene más de 180 horas de metraje, abarca no solo el atentado, sino todo el procedimiento que se siguió tras lo ocurrido: las investigaciones policiales, la búsqueda y el arresto de todos aquellos que estuvieron implicados y, quizás, un detalle importante, el cambio de Gobierno de España y todo lo que ello conllevó. 11M es una muestra de las dos caras de la moneda que se vivió en la capital de Madrid, desde la destrucción hasta la humanidad, de la venganza a la solidaridad.

Los hechos, que aún estremecen a quién los cuenta, son un retrato de lo que está ocurriendo en muchos países hoy en día y la masacre que ello conlleva. La grabación se realizó con el apoyo de la Asociación de Ayuda Víctimas del Terrorismo (AVT), Asociación 11M Afectados por el Terrorismo, Asociación Ayuda a Víctimas del 11M y la Fundación Víctimas del Terrorismo que prestaron su voz para poder hablar por aquellos que no pueden.

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Pampliega: «Ningún reportaje vale mi vida por muy bueno que sea» https://periodismo01.ull.es/antonio-pampliega-ningun-reportaje-vale-mi-vida-por-muy-bueno-que-sea/ Sun, 26 Jul 2020 07:00:16 +0000 http://periodismo.ull.es/?p=141869 Antonio Pampliega es un periodista madrileño conocido por ser uno de los freelances secuestrados en 2015 por Al-Qaeda en Siria. En la actualidad, acaba de finalizar su primera novela para la editorial Planeta y se encuentra preparando un documental sobre el veinte aniversario de la caída del régimen talibán en Afganistán. También participa en el programa de reportajes Pasaporte Pampliega, para Cuatro, y es autor de varios libros y documentales.

¿Por qué se decidió a hacer periodismo freelance? «La realidad del periodismo es la que es. Ya no hay medios de comunicación que contraten a periodistas para mandarlos a zonas de guerra. La oportunidad que tenemos en mi generación es decantarse por el periodismo freelance. Cuando fui a Irak en 2008 no sabía lo que era un periodista freelance y yo pensaba que era el único del mundo. Porque a mí, en la universidad, jamás me hablaron de eso».

¿Aprovechó el confinamiento para trabajar en futuros proyectos? «Grabé un documental sobre la Covid-19 en La Coruña. Trabajé sobre la pandemia en mi país, que me parece algo muy importante. Además, terminé de escribir mi primera novela para la editorial Planeta, en la sección juvenil-infantil».

Siendo su primera novela, le hará mucha ilusión… ¿De qué trata? «Sí, estoy muy contento. Además, la novela empieza en 1999 y la protagonista, Ariana, es una niña de trece años que vive bajo el régimen talibán y a la que obligan a casarse con un señor que es cuarenta años mayor que ella. Ella cuenta cómo es la vida de las niñas en Afganistán, una realidad que desgraciadamente, sigue siendo igual a pesar de que hace veinte años, los talibanes se fueran del poder. Esta novela está incluida en una serie de novelas que quiere sacar Planeta que ayuda a los niños y adolescentes a valorar lo afortunados que son de nacer donde han nacido, porque, aunque la historia de Ariana sea ficticia, está basada en historias reales de otras niñas que he conocido durante todos mis viajes».

«Rezaba todos los días. No sé si Dios me escuchaba. Yo creo que sí»


Cuenta con seis premios hasta la fecha. ¿Cuál ha sido el más especial? «Creo que el primero de todos. Fue en 2015 por el trabajo que realicé en 2014 en Siria. Estuve un mes en Alepo y trabajamos en lo que es la guerra civil. Había estado muchas veces en Siria y al final se acaba reconociendo tu trabajo. El que más ilusión me ha hecho es el premio internacional de Italia, porque te reconocen tu trabajo a nivel internacional. También estuve nominado con un colega de la BBC y con otro de The Guardian«.

Le secuestraron en Siria en el año 2015 junto con sus compañeros Ángel Sastre y José Manuel López. ¿Cómo fueron los días previos al secuestro? «Estuvimos en Turquía y fueron días de incertidumbre. Nos habíamos enterado de que una semana antes secuestraron al periodista japonés Jumpei Yasuda. Empezamos a sopesar la posibilidad de no entrar en Siria a trabajar porque lo veíamos como una locura. El problema fueron nuestras ganas de terminar un reportaje que habíamos empezado en 2014 sobre los cascos blancos a pesar de la dificultad. Estuvimos hablando con los contactos que teníamos dentro y todos nos dijeron que había posibilidad de entrar y salir sin ningún problema. Los primeros tres días que estuvimos trabajando en la ciudad de Alepo hicimos un par de historias hasta que ocurrió el secuestro. El problema del secuestro es que no lo ves venir, aunque te lo puedas imaginar o sospechar. Hasta que no te pasa, no eres consciente de que ha pasado».

¿A qué se acogía durante el tiempo que duró el secuestro? «Durante los tres primeros meses me apoyaba en mis compañeros y ellos se apoyaban en mí. Al final la amistad y el compañerismo te ayudaban a salir a flote en determinados momentos. Luego, cuando me quede solo en los últimos siete meses de secuestro, me apoyaba en mi familia, porque lo único que pensaba era en salir de allí y volver a verlos. Y después en Dios. Rezaba todos los días. No sé si me escuchaba. Yo creo que sí. Esos fueron mis pilares y mis apoyos, sobre todo para la soledad que fue lo peor del secuestro».

Luis Munar, un exmilitar español hizo un intento fallido de rescate, lo que derivó en un trato más duro hacia usted porque pensaban que era un espía. ¿Ha vuelto a tener contacto con él después de su llegada a España? «No, ni lo he visto ni he contactado con él a pesar de haber tenido varias entrevistas, libros… Jamás se ha vuelto a poner en contacto conmigo después del último e-mail que le mandé a mediados de mayo del 2016. Tampoco tenemos nada más que hablar. Él hizo lo que hizo, sus motivos tendría, imagino, y ya está. Ha pasado por mi vida, estuvo a punto de costar muy caro, tanto a mí como a mis compañeros. Yo creo que es una persona que mejor tenerla alejada de mi vida, porque no me aportó nada en su momento».

«El secuestro en Siria me hizo valorar las cosas que realmente importan»


¿Qué diferencia al Antonio Pampliega de hoy del que se fue a Siria? «Como persona soy diferente. El secuestro en Siria me hizo valorar las cosas que realmente importan en la vida y que desde luego, no es un reportaje para que te den un premio. Lo que más importa en la vida es la gente que tienes a tu alrededor y te cuida. Muchas veces no la valoramos porque somos muy egoístas y solo pensamos en nosotros. Me he dado cuenta de que ningún reportaje vale mi vida, por muy bueno que sea y por muchos premios que te puedan dar. Fui a Siria porque sabía que el reportaje que íbamos a hacer nos iba a dar muchos premios y eso pesó más que mi seguridad. Ahora soy más sensato, maduro y responsable».

Pasaporte Pampliega es una colaboración con Mediaset en la que muestra en nueve episodios situaciones de riesgo en diferentes países del Mundo. ¿Cuál fue el que más le marcó? «El de Afganistán. Era el más difícil de hacer porque teníamos que ir a una zona bajo dominio talibán a mostrar algo que no se había enseñado hasta ese momento: una boda entre una niña y un hombre de cincuenta años. Nos dejaron meternos dentro y también mostrar la situación de la mujer en Afganistán veinte años después de la caída del régimen talibán».

¿Qué le aconsejaría a un estudiante de Periodismo que quiera dedicarse al reporterismo de guerra? «Le preguntaría si está dispuesto a jugarse la vida. Si la respuesta es sí, pues que vaya a una guerra y pruebe. Si le ocurre alguna desgracia como me ha pasado a mí y a mis compañeros, le diría que no tiene motivo de queja. Lo que debe de tener claro un estudiante de Periodismo es que en las guerras también mueren periodistas y que normalmente no hay segundas oportunidades. Le diría simplemente que fuera y lo comprobase con sus propios ojos. Creo que todos, o casi todos, deberíamos ir a una guerra o a un campo de refugiados para entender lo que es realmente vivir en este planeta».

¿Y qué le diría al Antonio Pampliega en sus años universitarios? «Que no elegí bien. Antonio Pampliega en sus años universitarios quería ser periodista deportivo, estuve dos años en el diario AS y me equivoqué. Tendría que haber optado por el periodismo internacional. También al Antonio Pampliega de 2008 cuando fue por primera vez a Irak, le tiraría de las orejas y le daría una bofetada para decirle que los motivos de mi primer viaje no eran los correctos, ya que lo que principalmente quería, era convertirme en Pérez Reverte».

¿Cuál es su próximo viaje? «Espero que sea en 2021 ya que este año no vamos a viajar más. Será a Afganistán para realizar el documental sobre el 20 aniversario de la caída del régimen talibán».

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