estado de partidos – Periodismo ULL https://periodismo01.ull.es Diario digital de la Universidad de La Laguna Mon, 01 Aug 2022 07:29:27 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.6.1 https://periodismo01.ull.es/wp-content/uploads/2016/04/cropped-PULL_Redondo-1-32x32.png estado de partidos – Periodismo ULL https://periodismo01.ull.es 32 32 «En España existe una oligarquía política que presume de ser demócrata» https://periodismo01.ull.es/en-espana-existe-una-oligarquia-politica-que-presume-de-ser-democrata/ Mon, 01 Aug 2022 07:00:06 +0000 https://periodismo.ull.es/?p=217167

«Ninguna iniciativa que plantee un partido político va a cambiar la Constitución. Esta debe nacer de la ciudadanía»

La democracia española es un concepto que frecuenta el escaparate de los medios de comunicación. Pese a que la ciudadanía amanece día tras día en su profundo letargo, jóvenes como Joan Espinosa postulan una transformación real de España hacia un sistema que garantice el pleno poder de participación popular. El estudiante de Pedagogía de la ULL es también el delegado de Junta Democrática en Canarias, una organización civil que persigue la implantación de la democracia efectiva. «Llegué a ella viendo vídeos de Rubén Gisbert», recuerda.

A través de obras ilustres como La democracia en América, de Tocqueville, o la Teoría pura de la república, de García-Trevijano, entendió lo que es una verdad manifiesta: «En la transición, nos vendieron la falsa idea de separación de poderes».

«Dentro del Congreso no tienes representación como persona»


Quizá una de las mayores infamias de la partidocracia es la inexistente de soberanía nacional que figura en la Constitución de 1978. «Ni siquiera puedo controlar lo que se propone en el Parlamento. Tampoco podría dirigirme al Tribunal Constitucional. En todo caso, debería acudir al Defensor del Pueblo, una persona que pertenece al partido y que atesora el poder ejecutivo», denuncia.

Además, la multitud que participa en las elecciones debe adecuarse a una lista de representantes preestablecida por la secretaría general: «No se aprecia democracia interna en los partidos políticos. La presidencia de estos decide todo lo que se debate». De hecho, se comete una ilegalidad flagrante al referimos a la disciplina de voto.

Para comprender la gravedad del asunto, subraya que «el artículo 67.2 de la Carta Magna recoge que las personas miembras de las Cortes Generales no estarán sujetas a un mandato imperativo. El 79.3, por su parte, establece que el voto es personal e indelegable». Por tanto, pueden hacer propuestas, pero toda la capacidad de decisión reside en la jefatura de la formación. A esta solo llegan las personas menos escrupulosas. «En este sistema, si te resguardas en la partidocracia, no puedes llamarte demócrata», asegura.

Otro mecanismo banalizado por la clase política del país es el empleo del referéndum para que solo corrobore, o no, lo que ya viene impuesto desde la Cámara Baja: «Debe suponer una consulta al pueblo, no una mera formalidad».

«Debemos deslegitimar al Estado en su conjunto»


Tal y como reflejan los últimos resultados electorales, la gente pierde, y cada vez más rápido, la fe en el sistema actual. En esta línea, Joan Espinosa critica que «en los medios se ha afirmado que existe la abstención porque no se confía en la democracia. En realidad, se debe a que las instituciones ignoran las necesidades populares».

Cuando una inmensa mayoría acepte que no vive en un régimen democrático, tendrá la facultad para privar de legitimidad al Gobierno y a la Constitución. Incluso, enlaza la utilización manida del término para la configuración del discurso ideológico: «No podemos creer en una idea de tal índole, aunque nos la imponga el Estado».

El delegado de Junta Democrática en Canarias añade que «la meta a conseguir radica en un sistema representativo. De esta forma, dispondremos de herramientas efectivas con las que lograr una verdadera representación».

«Las universidades son un instrumento ideológico»


Al cursar asignaturas que recogen en sus guías docentes disciplinas como la política y la legislación educativa, se percibe que es poco más que un reto poner en duda o modificar el contenido de la ley de leyes. Así, Espinosa afirma con claridad que «hay profesores que invitan a votar. No critican ni muestran la mínima disidencia ante el régimen imperante».

Pero el verdadero Caballo de Troya de los centros de educación postobligatoria son los sindicatos estudiantiles: «En redes sociales observas la disputa ideológica de supuestas organizaciones de representación del alumnado». Por otro lado, expresa que dicha actitud se concibe para configurar la universidad según las ideas y la vinculación con los partidos de ámbito local. «No se identifica la disociación entre escuela y política», sentencia.

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Una partidocracia de manual https://periodismo01.ull.es/una-partidocracia-de-manual/ Sat, 04 Jun 2022 13:34:38 +0000 https://periodismo.ull.es/?p=207860 Efectiva separación de poderes y democracia real, dos expresiones denostadas cuyo auténtico significado jamás conocerá la ciudadanía española. De esta entelequia perpetua surge una beneficiaria única: la clase política, una élite que bascula entre la opulencia y la superioridad moral. El engaño y la burda manipulación son sus bazas más efectivas. Mientras, la gente se enfrenta a sus respectivos coetáneos con tal de defender a su mandatario de turno. La lucha por un régimen justo y equitativo queda poco menos que en el olvido. De hecho, las personas tendemos a vender nuestras vírgenes ideas a un estrato social corrompido por la avaricia y que nunca experimentará la pobreza o, como mínimo, las dificultades para llegar a final de mes.

Todo lo que rodea el panorama político y judicial redunda alrededor de la supuesta sede de la soberanía nacional que, según el artículo 1 de la Constitución: «Reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado». No procede preguntarnos si tal precepto es efectivo, pues nos inundará una profunda decepción.

Sin embargo, a largo plazo nos producirá un beneficio intelectual indecible. Al fin tendremos consciencia del entramado gubernamental que nos somete cual corderos sumisos día tras día. Ojalá se tratara de la particular arenga que se desprende de la exitosa película V de Vendetta, y no de la realidad de una nación crispada por el populismo de sus gobernantes y la obsolescencia de sus pilares institucionales.

«El poder judicial radica en los caprichos del Legislativo y del Ejecutivo»

Incluso la separación de poderes de la que se presume en la Carta Magna es una utopía. Tan solo basta leer los títulos y artículos de la citada Constitución para percibir la descarada mentira que cala en la sociedad desde el 6 de diciembre de 1978. La judicatura, aparente dueña de su destino y actividad, está sujeta al beneplácito de las Cortes Generales.

Es curioso, a la par que perturbador, saber que el Congreso y el Senado configuran a su antojo la composición del Consejo General del Poder Judicial. No se levanten de sus asientos. Aún falta la guinda del pastel desestructurado que representa España. El colmo absoluto se materializa en la naturaleza de la figura del Fiscal General del Estado, que concierne a la propuesta del Gobierno y con la previa valoración de la Comisión correspondiente del Congreso de los Diputados.

En definitiva, la representación del Ministerio Fiscal actúa con imparcialidad y es independiente. Aunque tal premisa se establece en su portal oficial, el propio Pedro Sánchez reconoció en una entrevista, en 2019, que esta depende del Ejecutivo que él mismo preside. ¿Se trata de un desliz o de una verdad subrepticia?

El tallo del carcomido y polvoriento árbol de la partidocracia se mantiene en pie gracias a la acotada capacidad de decisión de la población en edad de votar. Juan Manuel de Prada, reconocido escritor y articulista vasco, aseguró en 2019 que la génesis de este estado de partidos consiste en «la sustitución del mandato imperativo de la ciudadanía por la persona que lidera la formación». Es decir, la marioneta política utiliza los votos de su electorado a su merced, sin que este pueda revocar la confianza que, con anterioridad, confirió al candidato o candidata.

Se da la casualidad de que el cabeza de lista en las elecciones lo determina la presidencia del partido político. De este modo, el electorado no podrá depositar sus esperanzas en un diputado o una diputada en particular, a los que pretende elegir libre y concienzudamente. Al contrario, es la cúspide de la agrupación quien impone su orden sobre la preferencia de las personas votantes.

Quizá no logremos visualizar todavía la malicia inherente a la partidocracia. Aún seguimos renuentes a reflexionar, ser críticos y críticas y cuestionar todo discurso oficialista acerca de la democracia ¿Seremos capaces algún día de deslegitimar a un grupo de inmorales elitistas que nos cuesta cerca de 625 millones de euros al año? Vivimos en un quiero y no puedo, en un despotismo ilustrado remasterizado en el siglo 21: «Todo para el pueblo, pero sin el pueblo».

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